Cerrar un año creativo: lo que queda cuando bajamos el ruido
By Lili’s Inkwell Team on 29 de diciembre de 2025
El cierre de un año no siempre llega con claridad. A menudo llega con cansancio, con preguntas abiertas, con textos que no avanzaron como esperábamos y otros que sorprendieron sin avisar.
En el mundo creativo, cerrar no significa concluirlo todo. Significa detenerse a mirar con honestidad qué quedó, qué cambió y qué sigue pidiendo espacio.
Este no es un texto para evaluar logros. Es una invitación a revisar el proceso con menos ruido y más intención.
Lo que sí avanzó, aunque no lo notaras
No todo avance es visible. Hay ideas que maduraron sin convertirse en páginas. Hay textos que no se terminaron, pero enseñaron algo esencial. Hay decisiones que costaron semanas y evitaron errores mayores.
Eso también es trabajo creativo.
El problema no suele ser la falta de avance, sino la costumbre de medirlo solo en resultados finales.
Lo que quedó inconcluso no está perdido
Un manuscrito pausado no es un fracaso. Un proyecto detenido no es una renuncia.
Muchas veces, lo que queda a medias solo necesita distancia, no abandono. El tiempo reordena lo que la urgencia confunde.
Cerrar el año no exige tachar pendientes, sino reconocer qué merece volver con otra mirada.
Revisar no es juzgar
El cierre de año suele activar una voz crítica innecesaria. Esa que enumera lo que no se logró, lo que faltó, lo que “debería” estar terminado.
Esa voz rara vez ayuda a escribir mejor.
Revisar el año creativo no implica juzgarlo, implica entender cómo trabajamos, qué nos bloquea, qué nos impulsa, qué necesitamos ajustar.
Sin culpa. Sin dramatismo. Sin balances forzados.
El silencio también es parte del proceso
No todos los meses producen. No todos los periodos son fértiles.
Hay etapas de acumulación, de lectura, de observación, de cansancio legítimo. Forzar productividad constante suele erosionar la relación con el propio trabajo creativo.
Cerrar el año también es permitirse el silencio sin sentir que se está retrocediendo.
Lo que conviene llevar al próximo año
Más que propósitos, conviene llevar criterio.
– Saber cuándo revisar y cuándo decidir avanzar. – Reconocer cuándo una corrección suma y cuándo solo posterga. – Identificar qué tipo de exigencia mejora el texto y cuál lo paraliza.
El próximo año no necesita empezar con más presión, sino con mejor lectura del propio proceso.
Cerrar un año creativo no es cerrar un capítulo perfecto. Es aceptar que el trabajo avanza de formas menos lineales de lo que imaginamos.
Si este año dejó textos incompletos, dudas persistentes o pausas largas, no significa que haya sido improductivo.
Significa que el proceso sigue vivo.
Desde Lili’s Inkwell, creemos en una forma de crear que no se mide solo en resultados visibles, sino en la capacidad de sostener el oficio con honestidad y cuidado.
Que el cierre de este año sea eso: una pausa consciente antes de volver a escribir.